Los seres humanos podemos elegir y forjar nuestro propio destino. Y, gracias a eso, tenemos la posibilidad de elegir otra rua que la que esta marcada en nuestro mapa. Cada vez que tenemos que tomar la decisión de seguir derecho o tomar otro camino estamos cambiando.
Podemos cambiar para ser diferentes. Podemos cambiar para disfrutar de cosas nuevos. Y, como dice alguna canción, podemos cambiar por cambiar nomas, cambiar para sentirnos vivos.
CAMBIO
Vivimos en un universo que atraviesa, desde su creación, permanentes cambios, modificaciones y alteraciones. Tal vez sea por eso que los seres humanos escapamos
de lo estático, lo inmutable, lo inmodificable. Tenemos una enorme avidez por vivir cosas diferentes, por explorar nuevos mundos, por no repetirnos. Necesitamos Cambiar.
Sabemos que el tiempo corre, y buscamos que cada momento sea único, diferente, irrepetible. Que algo cambie, siempre. Sabemos, también, que nada de lo que hacemos, soñamos o deseamos tendría sentido si los días fueran una triste sucesión de secuencias idénticas entre sí.
El cambio nos constituye, nos atraviesa y le otorga un sentido a nuestra vida. Y ese sentido es una flecha disparada al futuro: el cambio nos lleva siempre hacia adelante, nos ayuda a crecer para estar mejor. Cambiar es avanzar, y además es hacerlo de la mejor manera: creciendo, aprendiendo de la experiencia y disfrutando del camino. Nuestro destino puede estar mas o menos marcado, pero la posibilidad de cambiar nos permite abrir bifurcaciones y desvíos que hacen que nuestra hoja de ruta sea única, diferente de todas las demás.
Habitamos un mundo en el que nunca hay que dar nada por sentado. Desconfiamos instintivamente de las premisas inmutables, de las verdades con mayúsculas, de las sentencias definitivas. Solo hay una cosa que, estamos seguros, no va a cambiar. Hay algo, que después de todo, es inmodificable. No vamos a dejar nunca de apostar al cambio. No vamos a dejar de avanzar. Y, gracias a eso, vamos a seguir moviéndonos.
Los cambios suelen generar miedo, ansiedad y un primitivo temor a que lo nuevo- y por lo tanto desconocido- nos resulte mas incomodo que lo viejo, eso a lo que ya estábamos acostumbrados. Y tanto mas difícil se nos hace cuando lo anterior funcionaba bien, nos gusta y satisface las expectativas mas exigentes. Por eso hay quienes prefieren dejar que todo siga igual. Sin embargo, el cambio es la mejor forma que tenemos para crecer y generar nuevas cosas nuevas que, seguramente, terminaran siendo superadoras de lo anterior.
Algunas personas se paralizan ante los cambios. Otras, por el contrario, aceptan el desafío de crear algo nuevo, se adaptan fácilmente a la nueva situación y disfrutan la adrenalina del momento.
